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El argumento de la Cantidad
Javier Romero
Frecuentemente se utiliza como argumento para defender la obra de algunos autores de Ciencia Ficción patria, el hecho de que escribían una novela al mes, ya que si no no comían, e incluso se dice ?os imagináis a XXXXX, siendo XXXXX cualquier autor famoso, escribiendo una novela al mes?. Y yo me lo imagino, pues cuando la necesidad aprieta, un profesional sería capaz de mantener ese ritmo, pero de algo estoy seguro. Seguro que sus novelas serian muchísimo peores.
Y es que la cantidad no tiene en absoluto nada que ver con la calidad de las obras de un autor. Sin restar merito al hecho de ser capaz de producir una novela al mes, esto no significa en absoluto que su obra tenga calidad, sino solo que es prolífico. Y es que mezclar ambas cosas seria como afirmar que un libro, por ser más largo es mejor que uno corto, o que una trilogía es mejor que una novela aislada, y si encima es toda una serie, ya es el no va más.
Y nada más lejos que la realidad. Generalmente la producción de los autores que publican a ese ritmo, suele mejorar cuando dedican más tiempo a la creación de sus obras, permitiéndoles utilizar mejor los mecanismos de la novela, y conseguir unos mejores resultados. Ángel Torres Quesada, sin ir mas lejos, mejora muchísimo, cuando deja de escribir a destajo y empieza a tomarse su tiempo para corregir y madurar sus obras, y quien dice Torres Quesada, dice Resnick o Silverberg, por poner ejemplos de ambos lados del charco.
Idéntico defecto tienen los autores noveles, que en sus ansias de publicar, mandan cuentos a todo lo que se mueve, obligándose con ello a escribir mucho, no tomándose, a veces, el tiempo necesario para revisar la obra. Pues con el argumento de la cantidad, creen que lo importante es publicar muchos cuentos, en vez de lo verdaderamente importante, publicar BUENOS cuentos. Y si a esto sumamos que muchos editores no tienen el tiempo, ni la posibilidad de discriminar cuentos por falta de material, nos encontramos con que todos contentos, por que se publica mucho. Pero , ¿es eso bueno, si no va acompañado de calidad?
Cierto es que en la historia hay casos de autores extremadamente prolíficos y de gran calidad, pero hay que reconocer que son una excepción que en ningún modo constituyen una regla, ni un comportamiento a imitar. Ya se sabe que Mozarts o Lopes solo hay uno.
Y es que mezclar la calidad con la cantidad es como comparar la velocidad con el tocino. No solo no tienen nada que ver, sino que raramente van juntas.

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