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Entrevista a Tom Piccirilli, El terror que se lleva dentro
Francisco Ruiz Fernández

Entre la nueva generación de escritores de literatura fantástica que nos llegan desde los Estados Unidos destaca Tom Piccirilli, con once novelas en su haber y casi una decena de antologías. Su calidad la avalan numerosos premios y candidaturas, y, cómo no, los tres premios Bram Stoker que obtuvo en 2001 y 2003. Ha aparecido en el mercado español su última y más aclamada novela, Clase nocturna. Aquí está el hombre que imparte esa clase entrevistado por uno de nuestros expertos en el género de terror..


Novela del oeste, terror, erótico, misterio, poesía. Su variedad de géneros sorprende. ¿O acaso son todos diferentes facetas de una misma naturaleza: héroe, malvado, pervertido e intrigante? ¿Como encaja entre todos ellos el Wellcome to hell: a working guide for the beggining writer?

Se trata de una compilación de breves artículos que escribí acerca del proceso de escribir y vender ficción. El libro es muy breve pero creo que traté algunos de los aspectos y realidades más importantes en esa labor que es la escritura. Un escritor necesita entender que no está solo ante sus miedos y dudas, que incluso sus frustraciones son algo lógico, una parte natural del proceso. Me esforcé en dar algunos consejos acerca de cómo enfrentarse a los aspectos más problemáticos del proceso creativo.

¿De verdad el oficio de escritor es un infierno? Si es así, ¿cómo y porqué está usted en ello?

Escribir puede ser de verdad un infierno, sobre todo cuando uno es un novato. Es una profesión terriblemente solitaria. En esencia, escribir es nada más una persona mirando a una página vacía y tratando de llenarla con las fantasías de su corazón y su alma. Aunque en un principio esto puede ser bastante satisfactorio y excitante, acaba siendo cansado con el paso del tiempo. Historia tras historia, día sí y día no. Un escritor principiante puede sentirse a menudo desmotivado en esa soledad, inseguro de sí mismo, lleno de dudas y de problemas para encontrar su voz narrativa y los temas que a él le importan.

A la hora de escribir ¿sus experiencias pasadas pesan o lo deja todo a su imaginación? ¿Es usted una persona oscura, amargada, retorcida, o todo el terror y la maldad están sólo en sus páginas?

Todos nosotros nos movemos a partir de nuestras experiencias personales y de nuestros momentos más oscuros, pero no, no soy una persona retorcida o agria. La belleza, el heroísmo, el amor, el horror, la maldad, la venganza, la confusión y el triunfo que suceden en las páginas componen una amalgama de verdades, medio verdades y mentiras. Algunas sucedieron, otras no. Algunas me pasaron a mí, otras a gente que conozco, y otras jamás han ocurrido. La naturaleza del poder de escribir ficción se basa en que las historias pueden ser recetas con multitud de distintos ingredientes. Desde nuestras propias vivencias, o la investigación, de historias de siempre.

Hablamos de los terrores pero ¿incluye también algunos de sus placeres, de sus aficiones y gustos?

En mis ficciones con frecuencia intento construir ambientes y atmósferas centrándome en las sensaciones de desesperanza o desarraigo de mis protagonistas. Así que no tengo por costumbre incluir mis entretenimientos o lo que me hace sentirme bien. Soy un gran aficionado al cine, en especial al cine de terror asiático y a las películas de artes marciales, y a veces incluyo referencias a películas o juego con la realidad, como si mis personajes estuvieran dentro de una película.

A veces la escritura es catarsis. ¿Ha escrito alguna vez algo que le gustaría hacer pero que, por razones obvias, no puede? ¿Se lo ha aceptado un editor y lo hemos leído?

La obra más catártica que jamás he escrito se trata de un cuento corto titulado «Her Child Arises», que apareció en diversos lugares, incluyendo mi última recopilación de cuentos cortos, Mean Sheep. Exceptuando un leve elemento sobrenatural al final del relato, es la historia real del día en que mi madre murió. Después de que falleciera me encontré con que no podía escribir. Eso duró seis semanas, que es el tiempo más largo sin escribir desde que tenía dieciséis años. Sentía demasiadas emociones bloqueándome; era una carga demasiado pesada para llevarla de una vez. Cuando al final regresé a mi teclado sabía que debía contar la historia de aquella horrible noche con el mayor número de detalles posibles. Fue un esfuerzo por liberarme de ese yugo, por quitarme de en encima ese peso que asfixiaba mi alma. Una vez terminado el cuento, descubrí que podía seguir, paso a paso, y admitir bien su muerte.

Acerca de las reacciones de los editores, al parecer con Dark Father tuvo cierto problema con un tema, y por lo que entiendo basado en argumentos muy rebuscados, de supuesto antisemitismo...

Es irónico que ese tipo de situación ocurriera con mi primera novela y luego nunca más a todo lo largo de mi carrera. Por suerte, he tenido editores muy comprensivos y capaces de sopesar bien los textos. Trabajaron bien conmigo e intentaron proteger la naturaleza de mis creaciones. La situación a la que te refieres es una bastante ridícula, relativa al corrector de estilo de Dark Father, que sugirió que yo era antisemita a causa de diversas «referencias antisemitas» que encontró en el libro. Las acusaciones fueron rebuscadas y sin base alguna, pero me sirvieron para aprender una lección magistral: hay lectores que encontrarán lecturas en mi trabajo que yo jamás quise poner. Verán mensajes que no he escrito. Descubrirán temas o símbolos que no he colocado en mi trabajo. Me mostraron el poder de la imaginación de un lector a la hora de encontrar una vida en la ficción que yo no esperaba.

Poe es un autor que le encanta. ¿Cómo fue la experiencia de emularle y meterse en su piel en «Of Persephone, Poe and the Wishperer»? Por cierto, curioso título.

Fue algo realmente fascinante. Tuve que estudiar el estilo de Poe a fondo, pero al mismo tiempo le utilicé como protagonista. La historia tiene lugar en una escuela cuando Poe era joven, y cómo descubre al final a un asesino suelto entre sus compañeros de estudios. Resultó divertido jugar con referencias y usar elementos de sus obras más famosas para mostrar cómo estas mismas pudieron influir al joven Poe hasta convertirle en el hombre que fue. El cuento constituye una mezcla de investigación, extrapolación y emulación, y en efecto como esa historia no he escrito otra nunca jamás.

¿Algún proyecto de adaptación al cine o televisión de una obra suya? Hablando de cine y adaptaciones, ¿una adaptación estropea la narración original, la ensalza o sencillamente hay que tomarla como algo diferente?

He escrito un pequeño guión basado en una historia mía, pero a parte de eso no he hecho nada mas en el mundo de los guiones. Soy un gran fan del cine, por lo que con el tiempo me gustaría intentar hacer algún guión más. No creo que haya una respuesta generalizada a la pregunta de si una adaptación arruina un film o no. Algunas funcionan incluso mejor si se modifican, pero otras pierden efectividad de manera ostentosa. Una de mis películas favoritas, La naranja mecánica, es muy diferente de la novela pero funciona a la perfección en la pantalla. Con otras sucede todo lo contrario.

La caída de las torres, la situación en Irak, el crimen como algo que en los telediarios se solapa con el deporte y los entretenimientos... ¿El horror está dentro o fuera de los libros, de nuestra imaginación? ¿Hace falta asustarse hoy en día con la ficción para poder recuperar el pulso a la realidad y sensibilizarse, o se trata de otra forma de escapismo?

Creo que la mayor parte del género de horror se puede considerar como escapismo. Es entretenimiento, es diversión en el mismo sentido de un viaje «peligroso» en la montaña rusa de un parque de atracciones. Hay seguridad en el horror inserto en una página porque el lector sabe que no es real, y si se vuelve excesivo en cualquier momento puede cerrar el libro y acabar con ellos. No importa la cantidad de horrores de la vida real veamos día a día a lo largo de nuestras vidas: necesitamos entretenimientos. Cuanto más grotesco es el horror, mayor es la necesidad de escapismo del lector. Esa es la razón por al que películas como Drácula o Frankenstein, rodadas durante la Gran Depresión, resultaron éxitos de taquilla. Porque la gente, que a duras penas podía encontrar un techo bajo el que cobijarse, seguía necesitando ir a películas para olvidar los terrores de su vida real con terrores de la imaginación.

El género de terror esta viviendo un momento de nuevos nombres, entre los cuales usted es uno a destacar. Como ya ocurriera décadas atrás, ¿cree que surgirá un nuevo Stephen King, o un Clive Barker, que marque la nueva generación?

La verdad es que no sé si aparecerá un nombre que destaque sobre otros, de la misma manera que Koontz, King, Straub o Barker lo han hecho en las décadas anteriores. Creo que la mayoría de nosotros sencillamente tratamos de hacerlo lo mejor posible, y por fortuna ganamos poco a poco popularidad y éxito a lo largo de nuestras carreras. Pero si un autor llega a las alturas en los siguientes años le desearé sin duda alguna suerte y no tener ningún conflicto con él.

Clase nocturna es una novela en la que los personajes tienen gran peso. ¿Cree que ese tipo de personas, con dos caras casi opuestas, pueden existen en la sociedad americana actual, o sólo en los libros?

No sólo pueden existir, de hecho existen. De una manera más o menos exagerada, pero los hay. Todos sabemos que la hipocresía está en todas partes. Uno nada más necesita leer la prensa para encontrar sacerdotes enjuiciados por abuso a menores, u otros horrores de la vida real donde la cara visible de algo bueno en el fondo oculta una maldad que jamás imaginábamos.

El protagonista tienes serios problemas de relación con sus semejantes a lo largo de la novela, causados por la muerte de sus padres en su juventud. ¿Acaso eso es una especie de reflejo suyo propio; el recuerdo de su padre?

La muerte de mi padre ha encontrado su sitio en muchos pasajes de mi obra. Murió cuando yo era muy joven y se volvió para mí algo parecido a un mito. Su sombra se alargó aún más en mi historia personal debido a que nunca le vi sólo como a un hombre. Para mí siempre fue como un dios, cuya presencia siempre estaba sobre mí, desde el más allá.

Los estigmas es un claro exponente cristiano que luego, a lo largo de la novela, no es llevado a ningún punto concreto. Casi parece como que usted de por hecho que algo como los estigmas de las manos es «lógico». ¿Entra en su lógica, o en su creencia, la existencia del dios católico y sus manifestaciones?

Los estigmas en la novela servían de conexión entre Caleb y su hermana muerta, que fue una antigua monja. Me impresiona más la idea de que Dios elige aquellos a quienes favorece por ninguna razón inteligible para nosotros. A pesar de sus defectos de carácter, el rey Saúl fue el elegido de Dios hasta que lo sustituyó por David. E incluso David demostró flaquear deseando la mujer de otro, enviando a aquel hombre una muerte segura para así obtener a la mujer. Dios parece elegir individuos muy controvertidos. Ésa es la razón por la que utilice los estigmas, para mostrar que Cal tiene de alguna manera una conexión con Dios, o con algún gran misterio sobrenatural, incluso aunque no esté bendecido o sea perfecto. Quizá todo lo contrario.

¿Qué opina del sistema educativo americano? En la novela no lo deja muy bien, la verdad.

Hablando siempre desde mi experiencia, el sistema educativo en el nivel universitario es algo frío y hueco. Hubo bastantes políticas académicas funcionando: gente compitiendo por alcanzar un e

status, becas, trabajando para otras industrias que no tienen nada que ver con la universidad. Intentando publicar, encontrar sus propias creaciones fuera de las aulas. Tuve algunos profesores muy buenos y maravillas clases, pero nunca me sentí cómodo. Quizá sea cual mía, ya que era un individuo joven y distante, pero precisamente por ese conflicto con el tiempo sentí la necesidad de escribir Clase Nocturna.

El horror se institucionaliza en su novela. ¿Acaso la universidad de su novela se trata de una revisión del clásico caserón abandonado, o el hospital mental?

Así es. En efecto, a medida que Caleb investiga el misterio principal de la historia, poco a poco va escalando diversas secciones del colegio, descritas como tumbas. Una universidad puede ser un lugar vibrante, energético cuando está lleno de estudiantes y sus actividades pero por la noche, cuando está vacía, puede ser un frío, aterrador y desolado paraje.

Clase nocturna está escrita de una forma que, mas que en tercera persona, parece que lo está en primera. ¿Por qué optó por distanciar al lector de la pesadilla interior de Caleb? ¿Consideraba quizá demasiado fuerte el mostrar los sentimientos de ese chico, huérfano y perseguido por sangrientos fantasmas del pasado?

Está escrito en tercera persona pero al mismo tiempo está contemplado en gran medida desde la personalidad de Caleb y su punto de vista. Debía haber alguna distancia porque Caleb es un individuo desconcertante. Está frustrado por todo lo que su cede a su alrededor, el distanciamiento de su novia, su indecisión ante la posibilidad de abandonar la universidad y adentrarse en el así llamado mundo real, el rechazo que siente hacia algunos individuos. Creo que si hubiera optado por escribirlo en primera persona hubiera resultado un personaje mucho más odioso, más descontento, siempre lamentándose de su destino. En tercera persona, sin embargo, pude concentrarme en crear esa atmósfera envolvente, en los sucesos fantasmales que le fueron atrayendo más y más adentro del misterio. Las emociones no pueden ser descritas con fidelidad, deben ser mostradas a través de los efectos que producen.

El dolor (tanto físico como mental) es algo que a lo largo de la novela se repite. El protagonista en, es el fondo, un alma torturada,. ¿En qué convierte, según su punto de vista, el dolor a una persona? ¿Da razones y argumentos para odiar y desear la muerte, o incluso matar? Hay quienes piensan que «el dolor santifica», que «hay que poner la otra mejilla».

En el caso de Clase Nocturna no creo que el dolor sea una consecuencia per se. El énfasis está en la pena que uno padece en el momento, no en los potenciales resultados de esa pena. Tanto si te vuelve más sabio, más fuerte o mejor. En el momento, la emoción y la sensación nos desbordan, nos consumen, y puede que no veamos más allá. Por eso Caleb parece un personaje atrapado ?al igual que muchos de nosotros nos sentimos atrapados en nuestras vidas o por nuestros destinos?. No podemos ver qué es lo que espera más allá, y a veces ni siquiera nos lo podemos imaginar. En esos momentos sólo podemos sufrir.

Un editor me comento una vez que para él debe haber una serie de eses en una novela para hacerla atractiva: sangre, sexo y sudor. Todos esos componentes aparecen en su novela. ¿Cree que sin ellos no puede hacerse un buen (o al menos comercial) terror actual?

Pienso que un escritor debe hacer lo que crea que es lo mejor para la historia. Si se necesitan semen o sufrimiento o sangre para contar la mejor, más intensa narración que tú puedas contar, entonces inclúyelos. Si no aportan nada de importancia a la narración, no los incluyas. Siempre valora la historia y el conseguir conectar con el lector por encima de todo. No hay truco alguno o fórmula mágica para escribir una novela evocativa. Y gracias a Dios que no las hay, ya que si no estaríamos leyendo siempre la misma jodida historia todo el tiempo.


Mis agradecimientos a Miguel Ambrós por su ayuda en la traducción

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