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Violando la primera ley
Federico Rivero Scarani

   En el cuento “Visiones de un robot”de Isaac Asimov el protagonista que es a la vez narrador de la historia, al comienzo alude a su condición: “¿Y yo que estoy haciendo con esta gente, cuando ni siquiera soy físico, sino meramente un --------? Bien, meramente un meramente. Hacia el final del relato dará conocer su verdadera identidad, mientras, no lo hace para generar suspenso en la historia que cuenta.

 

   Este personaje pertenece a un grupo de elite de físicos que intentan viajar por el tiempo, específicamente hacia el futuro. Son denominados “Los Temporalistas”, quienes, en su intento de saber lo que sucederá a la Humanidad dentro de doscientos años (la historia se desarrolla en el 2030) enviarán un robot para obtener información.

 

 

   Se debe destacar que el término “robot”fue creado en el año 1920 por el dramaturgo checo Karel Capek que escribió un historia sobre estos seres artificiales; esta palabra designa a los “trabajadores forzados” o “esclavos”. Sin embargo, Asimov los “humaniza”, dándoles atributos humanos y creando en 1942, cuando tenía veintidós años, Las Tres Leyes de la Robótica, a saber:

 

1- Un robot no pude hacer daño a un ser humano, o, por medio de la inacción, permitir que un ser humano sea lesionado.

 

2- Un robot debe obedecer las órdenes recibidas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la Primea Ley.

 

3- Un robot pude proteger su propia existencia en la medida que esta protección no sea incompatible con la Primera y Segunda Ley.

 

   Volviendo al cuento, Los Temporalistas, se sienten preocupados por el futuro d la Humanidad, si ésta sobrevivirá en los próximos doscientos años. Esto los lleva a decidir a embarcarse en la aventura de enviar a “alguien” al futuro; en un momento de la narración, uno de Los Temporalistas le dice al protagonista: “-Tú no. Hasta tú eres demasiado valioso-(no era un gran cumplido)-Lo que tenemos que hacer-prosiguió- es enviar a RG-32”. En esta instancia se produce una catáfora (tipo de deixis, señalamiento, que cumplen ciertas palabras o expresiones para anticipar una parta aún no concretada en el discurso); porque más adelante se verá la “naturaleza” del protagonista-narrador.

 

 

   El caso es que envían al futuro a RG-32, el cual es un robot antropomórfico, de antigua generación, con las aptitudes suficientes como para registrar los datos necesarios. Lo envían en una máquina, que el autor se reserva de describirla, y que el robot en la misión podrá guardar para volver al presente. Los hombres lo envían invocando la Segunda Ley de la Robótica la cual tiene preferencia sobre la Tercera, de ese modo no hay una “contradicción moral” de lo humanos.

 

 

   El grupo de Temporalistas se traslada a un lugar semidesértico para realizar el experimento. Se produce un relámpago y desaparece el robot, pero fue tan rápido el intervalo entre la partida y el regreso que sospecharon que el experimento no había funcionado.

 

 

   Cuando regresa el robot es abrumado por preguntas por parte de los científicos; lo que lleva a expresar a RG-32: “La mayoría de los habitantes del mundo fueron amanbles. Me llevaron a todos los rincones del globo. Todo era próspero y apacible”. Los Temporalistas quedan incrédulos; por eso uno de ellos le pregunta sobre los bosques casi desaparecidos; y el robot le responde: “-Había un proyecto monstruoso-dijo Archie-, para la repoblación forestal del campo, señor. El estado salvaje ha sido restablecido allí donde era posible. Se han utilizado con imaginación ingenierías genéticas para restablecer la fauna que vivían en zoos o como animales de compañía. La contaminación es una cosa del pasado. El mundo del 2230 es un mundo de paz natural y belleza”.

 

 

   Los investigadores aún se mantenían incrédulos y le siguen preguntando; entre tantas cosas sobre la exploración espacial. A lo que el robot reafirma. Nuevamente se produce una catáfora en el cuento con la intención estilística de generar suspenso para el desenlace de la obra. Dice el robot. “-Tuve la impresión, señor-dijo Archie- de que tenían alguna idea de mi posible llegada ... Le preguntaron sobre la demografía en la Tierra de esa época, y el robot les responde que hay “algo menos de mil millones de personas. Hay cientocincuenta millones en el espacio”. Sin embargo en el presente narrativo hay diez mil millones de habitantes; ¿qué pasó con los otros nueve mil millones? El robot les argumenta que hubo “un período lamentable”, pero no entró en detalles porque los futuros habitantes no se lo confesaron. Los hombres especularon sobre un posible genocidio que no se realizó. Discutieron acerca da posibilidad de evitar ese “período lamentable” con el objetivo de enviar a alguien para evitarlo; pero la posibilidad de hacerlo alteraría el futuro edénico de la Humanidad. No se especifica en el relato sobre esa catástrofe, queda en la imaginación del lector. En un momento determinado el narrador-personaje interroga al robot preguntándole si había robots; en tanto RG-32 le responde “que no necesitaban caricaturas metálicas de la Humanidad”; esto, como se apreciará más adelante, es una ironía. También le pregunta si vio niños, lo que el robot niega.

 

 

   El protagonista deja tranquilo al robot y comienza a realizar una serie de especulaciones sobre esa civilización futura. Llega a preguntarse: “¿eran realmente humanos”. Concluye que los futuros habitantes eran “robots humaniformes”, como él. Y que fueron los herederos de una Humanidad que se extinguió tal vez por una catástrofe. Le pareció buena esa idea de dejar sucesores del hombre los cuales supieron apreciar y coleccionar las reliquias humanas. Toma la decisión de ocultarles a los científicos ese hecho por temor a que destruyesen todos los robots, y que, de una forma u otra, quizás, no impedirían la extinción humana. Hacia el final del cuento el protagonista decide escribir esta historia para que sea leída dentro de docientos años, y tengan en cuenta “la visita” del robot, y que por se motivo fue bien tratado. La primera catáfora se cumple, puesto que confiesa: “Soy el primer robot humaniforme, y el futuro de la Humanidad depende de mí”.

 

 

   Ahora bien, este personaje ques un robot afirma con un dejo de orgullo que “la humanidad depende de mí”. ¿Acaso no está violando la Primera Ley de la Robótica? Además, si los futuros descendientes humanos pudieron mediante la ingeniería genética reproducir bosques y especies extinguidas, ¿por qué no lo hicieron también con el hombre? Nuevamente parece violar la Primera Ley. Queda en la interpretación del lector sacar sus propias conclusiones sobre la “etopeya” o rasgos psíquicos-morales de este robot arquetípico.

 

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