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El rey de los vagabundos (Azogue II). Neal Stephenson



Editorial:Ediciones B
Colección Nova nº171
Título original: Quicksilver
Trad: Pedro Jorge Romero
ISBN: 84-666-1472-9
320 páginas
Rústica 20?
Otras obras del Autor/es
Azogue (Azogue I)
Criptonomicón I: El código Enigma
Odalisca (Azogue III)
La confusión I
Snowcrash
Anatema
Texto Contraportada

Si Lawrence Pritchard Waterhouse, protagonista de Criptonomicón, estuvo con el genio británico Alan Turing y conoció a su opositor germano Rudy con Hacklheber, su antepasado Daniel Waterhouse no ha de ser menos.

Con el curioso y sorprendente enlance que proporciona el misterioso Enoch Root, Neal Stephenson nos lleva ahora a la segunda mitad del siglo XVII, justo cuando John Wilkins acaba de crear la Royal Society británica que se esfuerza por racionalizar y profundizar el nuevo empirismo, enfrentarse a la alquimia y, en definitiva, inventar la nueva ciencia moderna.

Como su descendiente Lawrence, el Waterhoust de Azogue, Daniel, es a la vez amigo del británico Newton y del germano Leibniz. Sus aventuras en esa segunda mitad del siglo XVII van siguiendo el nacimiento de la ciencia moderna con la intervención estelar de figuras históricas de indiscutible importancia como Newton, Leibniz, Hooke, Boyle, Huygens, Pepys, Penn, Wilkins y tantos otros.

"Trata la historia como si fuera ciencia ficción, y proporciona la misma sensación de cruda fascinación que el género, en sus mejores manifestaciones, haya logrado aportar" - Gary K. Wolfe, Locus


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Nuestra Crítica

Continua en esta entrega la primera novela de la trilogía del ciclo barroco que se inició con Azogue. Y en esta ocasión la trama da un vuelco y nos lleva a seguir las andanzas de Jack ?Mediapicha? Shaftoe, el rey de los vagabundos, antepasado de uno de los protagonistas de El Criptonomicon, que tras rescatar a una joven de un harén turco durante el asedio a Viena realiza un viaje que les llevará a recorrer la Europa de finales del siglo XVII y que constituye una oportunidad para tratar los temas que verdaderamente interesan a Neal Stephenson.

Por un lado los códigos, que aparecen continuamente a lo largo de la novela, ya sea con la forma de comunicarse de los vagabundos, con la conversión de Eliza en espía en lo que parece ser el elemento que, junto con el encuentro de los protagonistas con un personaje no identificado pero del que resulta bastante fácil adivinar su personalidad, unirá las dos partes ya publicadas.

Si en la novela anterior Stephenson se centraba en el nacimiento de la ciencia moderna en esta , dando rienda suelta a una de las obsesiones del autor, asistimos a todo un curso de economía con los negocios que va llevando a cabo la pareja protagonista, desde el textil hasta la minería pasando por la acuñación de moneda y asistiendo al nacimiento de la bolsa

La novela sufre algunos constantes altibajos que alternan momentos verdaderamente brillantes como el orgasmo que finge Eliza para tapar los gritos de dolor del rey Luis XIV o las andanzas a lo Errol Flynn de Jack Shaftoe, o la narración de la infancia de este, con pasajes auténticamente plomizos en los que a Stephenson se le va la mano en la digresión, lo que hace, a ratos, fatigosa la lectura.

Resumiendo otro paso en el ciclo barroco que se puede leer de forma independiente, aunque el final, como es lógico queda totalmente abierto, y que gustará a los incondicionales de Stephenson y agotará a los que les gustan formas más directas.

Aparecida en Solaris


Javier Romero

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