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El día de los trífidos. John Wyndham



Editorial:Minotauro
Colección: Kronos
Título Original: The Day of the Triffids
Fecha Publicación: 11/03/2008
ISBN: 978-84-450-7690-3
Páginas: 318
Cubierta: Cartoné con sobrecubierta
Precio: 17,50 ?
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Texto Contraportada

Durante este mes de marzo recuperamos para la colección de clásicos la obra más representativa de un autor clave de la ciencia ficción, cuyas novelas han inspirado películas como El pueblo de los malditos de John Carpenter o 28 días después de Danny Boyle.


Unas extrañas luces verdes han aparecido en el cielo y la mayor parte de la humanidad ha alzado la mirada para contemplar el fenómeno. A la mañana siguiente todos despiertan ciegos. Las pocas personas que conservan la vista inician la lucha por sobrevivir en un mundo que se debate entre la desesperación y la barbarie. Uno de ellos es Bill Masen, que se encuentra ingresado en el hospital, recuperándose del ataque de una planta mutante creada por el hombre: los trífidos. Se trata de enormes vegetales capaces de moverse y que han desarrollado una especie de lengua venenosa con la que agreden a los humanos. Ahora que han descubiertola debilidad de éstos, los trífidos se disponen a heredar la Tierra..., si los supervivientes no lo impiden.


«Una novela realmente extraordinaria (...) que H. G. Wells hubiese leído con deleite.» LONDON STAR



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Nuestra Crítica

Bill Masen despierta en un hospital tras una pequeña operación y se da cuenta de que el mundo que le rodea ha cambiado para siempre. La mayoría de los seres humanos han quedado ciegos por un extraño fenómeno celeste, y los pocos que conservan la vista tienen que sobrevivir en medio del caos mientras unas plantas ambulantes, los trífidos, de procedencia desconocida, campan a sus anchas y parecen estar destinadas a heredar la tierra.

Esta es la premisa en la que se basó John Wyndham para escribir una novela que aparece justificadamente en la mayoría de las listas que los expertos han elaborado sobre las mejores novelas de la historia de la ciencia ficción.

El día de los trífidos es una de las primeras aproximaciones a lo que luego sería un tema fundamental en el género, el fin del mundo, la gran catástrofe. Un tema que hace bien poco se ha demostrado no tan agotado como algunos pretendían por la aparición de la magnífica ?La carretera? de Cormac MacArthy.

No obstante, entre el clásico de la ciencia ficción que nos ocupa y la novela de MacArthy u otras como el ?Ensayo de la ceguera? de Saramago, (al que uno no puede dejar de referirse aunque solo sea por el parecido en los presupuestos de ambas historias) han pasado más de cincuenta años, una guerra fría y un montón de cosas más que han hecho que hoy no resulte ya demasiado honesto escribir una obra sobre al catástrofe tan optimista como la de Wyndham.

Aunque algunos de los problemas que plantean las obras como el fin del mundo como la soledad de los supervivientes las muestra ya Whyndam de manera magistral, ?El día de los trífidos? no llega a trasmitirnos la sensación de inevitabilidad, de incapacidad de cambiar las cosas y de horror que rezuma la obra de MacArthy.

Whyndam nos muestra un mundo poblado por ciegos que deambulan por las ciudades sin saber como sobrevivir, acosados por epidemias y por los mismos trífidos que los han convertido en su fuente de alimento. La muerte está por todas partes, y sin embargo el horror no nos llega a estremecer. Lo importante para Whyndam son los supervivientes que van a reconstruir el mundo en lucha constante contra las plantas asesinas y que, la mayor parte del tiempo, dan la impresión de tenerlo todo bajo control. Lo demás es solo un fondo bastante difuminado que no consigue causarnos demasiada impresión en ningún momento. Aunque el autor describe suicidios masivos, hambre, asesinatos y una, en teoría, cruel lucha por la supervivencia, lo hace de tal manera que solo llegamos a preguntarnos cómo harán estos emuladores de Robinsón Crusoe para volver a conseguir las comodidades de la civilización perdida.

Críticos como David Pringle y Julián Díez están de acuerdo en que la obra está escrita desde el punto de vista de una burguesía británica incapaz de ver la catástrofe como algo diferente a un intermedio tras el cual vuelven el orden y las buenas costumbres. ?Una catástrofe domesticada? dice Pringue, algo bastante típico de la ciencia ficción de los años 40 y 50 que suele exaltar la capacidad humana para vencer cualquier tipo de dificultades mediante el uso de la razón. Algo bastante opuesto a lo que vendría después, sobre todo en los 70, cuando triunfaría una versión mucho más pesimista del tema como, por ejemplo, la que nos da Thomas Disch en su novela ?Los genocidas? o la obra ya citada de MacCarthy, en la que intuyes desde el primer momento que los muertos son los personajes más afortunados de la novela.

Y es que, aunque Whyndam insinúa ya que la catástrofe habría sido producida por la loca carrera de armamentos entre las superpotencias y los trífidos parecen ser al fin y al cabo un experimento de guerra biológica que se les ha ido de las manos, en los cincuenta aún se estaba lejos de imaginar las consecuencias reales que traería la guerra fría. La doctrina MAD y el invierno nuclear no se habían postulado aún y se podía pensar que, aunque las guerras futuras serían mucho más mortíferas que las pasadas, aún habría un mañana para los supervivientes.

?El día de los trífidos? es por tanto una novela amena de aventuras sin más pretensiones, no pretende diseccionar las miserias del ser humano como ?Ensayo sobre la ceguera? ni llega a alterar nuestro estado de ánimo de la manera que lo hace ?La carretera?, pero se lee de un tirón porque si hay algo que sí que sabía hacer John Wyndham era entretener. Además es de lectura inexcusable para los amantes del género y para todo aquel que quiera hacerse una idea de cual ha sido la evolución de la novela de catástrofes, y por ello es de agradecer que Minotauro la reedite en su serie de clásicos.
José Antonio del Valle

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