|

Editorial:Alianza
Colección: Literatura Traductor: Luis Alberto de Cuenca Prologuista: Alicia Mariño Edición de: Luis Alberto de Cuenca Fecha de edición: 03-2007 Encuadernacion: Bolsillo rústica Tamaño: 18 x 11 cm. 205 páginas ISBN: 978-84-206-6145-2 6,75 €
|
Texto Contraportada
Perteneciente a la antigua nobleza, arruinada tras la Revolución Francesa, Philippe-Auguste, conde de VILLIERS DE L’ISLE-ADAM (1838-1889), nació en Bretaña, donde creció entre paisajes legendarios de ensoñación y fantasía. Idealista, genial y extravagante, enemigo acérrimo de la falta de criterio artístico de la sociedad burguesa de su tiempo, se relacionó con maestros como Baudelaire, Flaubert y Wagner, y entabló amistad con figuras literarias como Gautier, Leconte de Lisle, Verlaine, Huysmans y su incondicional Mallarmé. Precursor del Simbolismo, intentó en el teatro una renovación escénica integral, aunque la fama y el reconocimiento los obtuvo en 1883 con la publicación de sus célebres Cuentos crueles, en los que confluyen magistralmente la poeticidad y el sarcasmo, el idealismo y la crueldad, características inconfundibles de su creación literaria. VERA Y OTROS CUENTOS CRUELES es la selección que de esta obra ha realizado Luis Alberto de Cuenca, responsable asimismo de su excelente traducción española y de las notas que la acompañan. El prólogo de Alicia Mariño sirve de inmejorable introducción al «cuento cruel» que fue la propia vida de Villiers y a los relatos que contiene el volumen.
|
Puede comprarlo en los siguientes sitios:
Nuestra Crítica
Por el módico precio de
un café, y una cajetilla de tabaco, Alianza Editorial ha publicado
en El libro de bolsillo (su eterna e imprescindible colección)
Vera y otros cuentos crueles, una selección de narraciones
breves de Villiers de l´Isle-Adam (1838-1889), noble francés
que fue considerado en vida un personaje extravagante por vivir a
caballo entre las más exigentes quimeras de su imaginación y el
más distinguido y severo cinismo con las hipócritas costumbres sociales
de su alrededor; minucias que no impidieron que llegara a ser todo un
personaje en el Paris culto. Un tan brillante triunfador en tertulias
y reuniones intelectuales, como infructuoso proveedor de medios de vida
que garantizasen a su familia un modus vivendi, cuanto menos,
sosegado.
Amante de la cultura clásica y de las sensualidades exacerbadas del
Romanticismo y la literatura gótica,
fracasó en sus intentos de triunfar como autor de teatro (algo que
le hubiera abierto las puertas del Parnaso - y de los bancos
- de la época) y tuvo que sobrevivir publicando cuentos en diversas
revistas literarias. En 1883 los recopiló en Cuentos Crueles.
Paradójicamente, sería esa obra menor, concebida para pagar
facturas la que - junto a La Eva Futura (maryshelleyana
novela de 1886) - le concedería, eso que llaman, la Inmortalidad
Literaria.
Componen este breve tomito (200 páginas impresas con generoso tipo
de letra) diez cuentos de extensión variable, narrados con prosa sobria
y elegante, cuyo contenido despliega todos los Villiers posibles.
Si bien El convidado de las últimas fiestas (cuento favorito
de un tal Jorge Luis Borges) sea la quintaesencia literaria de
Villiers, donde hilvana una gama de emociones que fluyen (con
delicada técnica narrativa, imperceptible por el lector) de la más
banal mundanidad a la más atroz revelación; no cabe hacer de menos
al resto de los relatos.
Desde el romanticismo edgaralleniano y exasperado de Duke
of Portland y Vera, a la perversa y fascinante
sensualidad de La Reina Isabel;
del humor (implacable en Virginia y Paul y Antoine
y corrosivo en Impaciencia de la muchedumbre y Sombrío
relato,narrador más sombrío) a la desolada y resignada desesperanza
de La desconocida; mucho me temo que los relatos
de este libro no tienen desperdicio.
Luis Alberto de Cuenca, además de seleccionar los cuentos de este
volumen, los ha traducido y anotado con la precisión y claridad
marca de la casa, honrando la doble vocación de acercar la obra
al lector y viceversa. No es menor el mérito de la exquisita y diáfana
introducción de Alicia Mariño, que administra con prudencia
su erudición para conseguir que pase desapercibida, logrando poner
en suerte a los lectores para que (como con horrible locución se
dice ahora) maximicen su beneficio literario,
conociendo no solo al hombre, sino también al autor que está detrás
de esta, poco menos que admirable, colección de cuentos.
Luis de Luis Otero
|
Recomienda esta página a un amigo
Volver a la portada
|