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La perdición fucsia. Fermin Moreno



Editorial:Ediciones Nalvay
Año 2011, 315 p, il, 13,4 x 20,5 cms.
Ilustrador: David Guirao
ISBN: 978-84-937518-5-2
16.50? 
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Sable nº1
Sable nº 2
Texto Contraportada

La asignatura de Creación de Imperios Galácticos no figura en ningún plan de estudios vigente en laVía Láctea y galaxias vecinas. Ni siquiera existen cursos a distancia. Tampoco hay  un colegio oficial que regule el ejercicio de la profesión, con  el consiguiente intrusismo resultante. Lo cierto es que hay  que ser de una pasta especial para dedicarse a algo tan duro,  muy bien pagado eso sí, pero sin vacaciones, ni seguridad social y una ejecución sumaria como agradecimiento por los servicios prestados en vez de una pensión decentita.Viriato, Liver y Clomch no aspiran a aprobar esa asignatura? ni siquiera se han matriculado. Hoy por hoy su única intención es sobrevivir a las lanzas chafandinesas, los ciclones espaciales, los merodeadores del fango, las mantis de Homines Voro? Todo eso mientras intentan salvar a la Tierra de la Amenaza de la
Perdición Fucsia y responder a la pregunta más difícil de todas:  ¿Qué demonios es un gurripato?


La Perdición Fucsia, la primera parte de El Imperio del  Tecnopreboste, es una aventura intergaláctica y delirante en  tono de humor que ya ha sido comparada a Sin noticias  de Gurb de Eduardo Mendoza, La guía del autoestopista  galáctico de Douglas Adams, la saga de Mundodisco de Terry
Pratchett y la obra de P.G. Wodehouse.



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Nuestra Crítica

Acabo de conocer a Fermín Moreno vía su excelente narración ?Señor del Moncayo? incluida en el volumen colectivo ? Nuevas leyendas aragonesas? cuando, sin apenas solución de continuidad y por estas cosas que tiene la vida, encuentro frente a mis retinas ?La Perdición Fucsia? , primer tomo de ?El Imperio del Tecnopreboste? y primera novela del escritor, editada el pasado abril por Ediciones Nalvay, la exquisita editorial turolense, siempre infatigable en su quijotesco afán de publicar libros escritos con
desdén hacia modas, rutinas o corrientes al uso.

Las señales previas no pueden ser mejores. Así que me abalanzo sobre el libro dispuesto a disfrutar como un gocho y, durante el tiempo que dedico a la lectura de sus más de 300 páginas, no paro de hacerlo de la cruz a la raya.

Y no, a pesar de lo que pudiera deducirse de su doble título, no es esta novela ni una oda a Bill Gates, ni un delirio gay. A ver, para que se vayan haciendo una idea cabal: el fucsia del título se refiere a un rayo zaser (si, con z) que derrama a, discreción, un arma de destrucción masiva capaz de fulminar - con la misma eficacia que el Cucal Tm. chinches ? planetas de un ignoto, imaginado y pobladísimo sistema solar (iluminado por estrellas denominadas, por ejemplo, Globulina XVII) .

A estas alturas de la reseña, el lector/a medianamente perspicaz ya habrá deducido que la novela de Fermín Moreno está encharcada de humor y, muy probablemente, haya empezado a fruncir el ceño ya que la sola mención de la existencia del humor en género tan riguroso como la Fanta ? Ciencia suele horripilar a sus inflexibles aficionado que gustan que sus mundos de Fanta estén impecablemente diseñados, con sus razas, castas, ciencias y guerras perfectamente delimitadas y que los culebrones e intrigas que los recorren tengan gravedad y circunspección extremas. Por otra parte, también se exige de esta literatura que las ucronías, distopías y utopías que - en su vertiente de Ciencia - se narren, sean firmemente constituidas, enhebradas y razonadas, además de cuantificables y expresables en ecuaciones, fórmulas, mínimos, comunes y denominadores.

Si a lo anterior se le añade la secular desconfianza del lector hispano ? después de décadas de procesiones, santos inocentes y honores mancilladas ? hacia todo lo que se tenga que ver con humor que no sea camilojoseceliano (?¡juasjuasjuas! ¡ absorbo una litrona de agua por la retambufa! ¡juasjuasjuas!?) se comprenderá que ?La Perdición Fucsia? despierte, cuanto menos, recelos.

Pues si ¡Que se le va a hacer! Esta novela es un libro de humor: lo que no significa que sea un amontonamiento de chorradas, una recopilación de sandeces o un florilegio de mamarrachadas.

Fermín Moreno sabe lo que se hace. Es narrador de raza y organiza una sólida trama como puntal y cañamazo imprescindible para sostener su caricatura de la novelística fantaciéntifica ; algo que, por otra parte, solo se puede llevar a cabo con éxito si se conoce y aprecia (hasta la extenuación) lo parodiado.

Así, ?La Perdición Fucsia? narra la historia de tres estudiantes que se ven envueltos en un viaje iniciático por unos mundos imaginarios desolados por guerras constantes e inacabables con las que lograrán acabar. Hasta ahí bien.
Otra cosa es que ese terceto de héroes con habilidades y dones complementarios que atienden por Viriato (un cachas inofensivo) ; Liver (un formidable descerebrado) y Clonch ( un ?algo? indefinido que bien podría ser, por su aspecto físico, el hijo tonto de un Pokemon y un Blandi Blub) encuentren una (i) lógica digna de Hernández y Fernández a todo lo que les rodea, que la Universidad de la que provienen se llame Gomosa, que los mundos por los que transitan sean (en el mejor de los casos) hediondos y que su citado viaje iniciático sea un deambular atropellado y trastabillante por un camino que los protagonistas recorren perplejos, sorteando paradojas, esquivando dislates y brincando entre necedades, como unos Hermanos Marx guionizador por Robert Crumb y escritos por Quevedo; y es, especialmente en este último aspecto donde reside , a mi juicio, el gran triunfo de la novela, en la prosa ? y ahí si recoge Moreno la gran tradición de la literatura española ? abigarrada y barroca, elaborada y estrambótica, valleinclanesca, quevediana y cervantina que logra que cada línea sea un placer, cada párrafo una delicia y cada página un disfrute.
No ofenderé al autor diciendo que se lo debe haber pasado en grande creando la novela ya que, a pesar de lo que pueda parecer, el humor y la excelencia ? sostenidos durante tres ecentenas de páginas ? requiere seriedad, rigor y responsabilidad. Quede pues, entonces, para los lectores que se zambullan en esta ?Perdición...? el disfrute y confórmese aquel con la satisfacción de haber logrado su objetivo de escribir un libro que no es, ni mucho menos, poco.

Por si fuera poco, no cabe olvidar las nueve viñetas de David Guirao que ilustran, inteligentemente, nueve secuencias clave de la novela creando un contrapunto en negro y gris, buscadamente plomizo, serio y ? paradójicamente ? melancólico que sienta a gloria a las descabaladas peripecias que abarrotan el excelente texto de Moreno.

Luis de Luis

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