Nuestra Crítica
En esta novela ambientada en el universo Warhammer volvemos a encontrar las principales caracterÃsticas de la serie, personajes ambiguos, una enfermiza atracción por lo gore y lo repulsivo, y una interminable sucesión de peleas, protagonizadas en esta ocasión principalmente por magos, con lo que en vez de terminar con el enemigo descabezado de un hachazo, suelen terminar con el mismo achicharrado por un hechizo de fuego.
En la novelita, se agradece su corta extensión, que hoy nos ocupa asistimos al asedio de la norteña ciudad de Wolfenburgo por parte de las fuerzas del Caos que apoyadas en las corrientes del viento mágico proveniente del lejano norte se aprestan a una nueva invasión de los lÃmites del Imperio. El protagonista principal de la novela, un hechicero, de pasado oscuro y de presente dudoso, es el único personaje medianamente bien construido de la obra, ya que el resto de los personajes que aparecen, ya sea guerreros, sacerdotes o nobles son todos de cartón piedra y fácilmente intercambiables entre si en la mayorÃa de los caso. Y aun asÃ, este protagonista, del que se nos insinúa un pasado tormentosos, que solo conocemos al final, y que no aporta demasiado a la comprensión de las motivaciones del mismo, no deja de ser un vulgar estereotipo.
El principal problema de la novela es que se trata de un relato enriquecido con apariciones de personajes que entran y salen de la narración solo por que convienen como excusa para una pelea o la descripción de una tortura especialmente cruel, y no porque aporte nada al desarrollo de la historia, que acaba, pecado mortal, haciéndose aburrida y perdiendo todo su interés.
Resumiendo, una de las novelas más flojas de Warhammer, lo que ya es decir, que he leÃdo hasta ahora.
Javier Romero
|