Nuestra Crítica
Continua en esta entrega la acción iniciada en El embajador, e incluso los personajes son prácticamente los mismos, solo que en vez de intentar capturar a un asesino en serie, esta vez el protagonista, el viejo embajador del Imperio en Kislev, se enfrenta a una conspiración que amenaza a toda la ciudad justo en el momento en que una gran horda proveniente del norte se acerca para invadirla.
La novela, sin ser nada del otro mundo, se deja leer, y como en la anterior, lo mejor son las múltiples subtramas en base a los personajes secundarios, bastante bien definidos. Tramas que acaban convergiendo en una épica batalla final muy del estilo de la serie Warhammer. Aunque al contrario que en la mayoría de las novelas ambientadas en este universo, aquí prima más la intriga y la diplomacia que las peleas, aunque no faltan los elementos oscuros marca de la casa.
Sigue sin convencerme el personaje protagonista, en exceso frío y duro como para simpatizar con el y quizás esto es lo que más lastra a la novela. Por otro lado se lee muy fácil y es una buena elección apara leer en la playa en estos días de verano.
Javier Romero
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