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Las naves de la magia. Robin Hobb



Editorial:La Factoría de ideas
Colección: SOLARIS FANTASIA Nº: 54
Titulo original: Ship of Magic
Traducción: Manuel de los Reyes
Fecha de publicación: Marzo 2006
Formato: 23 x 15 cms
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 640
PVP: 28,5 ?
ISBN: 84-9800-213-3

Otras obras del Autor/es
La fragilidad del asesino
La búsqueda del asesino
La senda del asesino
Aprendiz de Asesino
La diplomacia del Asesino
Asesino real
Las naves de la locura
Las naves del destino
Texto Contraportada

La calidad literaria de Robin Hobb se ha ganado las alabanzas de la crítica y la admiración de autores como George R.R. Martin o Kevin J. Anderson. Su éxito le ha convertido en uno de los autores más prestigiosos, más cotizados y más codiciados actualmente de todo el género fantástico.


Los libros de Hobb son número uno en ventas en Estados Unidos y Gran Bretaña y la publicación de cada uno de ellos es un auténtico acontecimiento situándose, incluso, entre la lista de los más vendidos de The New York Times.      Tronconjuro. Madera viva. El bien más preciado del mundo. Como tantas otras mercancías de leyenda, únicamente se encuentra en los Territorios Pluviales.
    
     Bingtown es un centro de comercio exótico y el hogar de una nobleza mercante afamada por sus barcos vivientes ?naves hechas de madera de mago, que maduran mágicamente hasta alcanzar un estado de consciencia. La fortuna de una de las familias más antiguas está depositada en una nave recientemente despertada, Vivacia.
    
     Para Althea Vestrit, la nave es su legitima herencia que le ha sido negada ?un legado que hará lo que sea por recuperar. Para Wintrow, sobrino de Althea, al que han interrumpido de sus estudios religiosos para servir a bordo, Vivacia es una condena perpetua. Pero el destino de la familia Vestrit ?y del barco? puede finalmente estar en manos de un extraño. El despiadado pirata Kennit busca una forma de hacerse con el poder sobre todos los habitantes de las Islas Piratas... y su primer paso es hacerse con una nave viviente, y someterla a su voluntad.



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Nuestra Crítica

Da miedo enfrentarse con los libros de fantasía de Robin Hobb. Excepto el primero editado por aquí, "Aprendiz de Asesino", todos tienen una longitud considerable donde, conociéndola, uno o varios personajes van a ser maltratados con sadismo. Afortunadamente "Las naves de la magia" muestra una escritora que ha logrado mejorar sus fortalezas y que logra mantener el interés durante larguísimos capítulos a base de folletín y muchos guiños.

Se dice que esta trilogía es una mezcla entre Patrick O'Brien y los personajes de Hobb. Es algo más: es un homenaje contínuo a los folletines clásicos y a las novelas canónicas de aventuras, con muchos guiños a Dickens, a Melville, a Conrad y otros que se me escapan. La trama no es muy distinta a la anterior trilogía del Vatídico: se parte de una situación extrema para enseñarnos a todos cómo sus protagonistas consiguen empeorar absolutamente todo en un festín de catarsis trágicas: por un lado tenemos a una familia de mercaderes, un equivalente a burgueses acomodados que guardan cierta integridad moral. Esta integridad moral no les sirve de nada en cuanto tienen que enfrentarse a un mundo cambiante, y además entre sí tienen varias rencillas cuando el barco familiar ? es decir, el dominio del comercio ? va a pasar del padre al yerno en vez de a la hija predilecta, un joven que quiere ser sacerdote de una religión parecida al budismo acaba siendo obligado a ser marinero, una niña muy falta de atención y en plena pubertad acaba revelándose contra todos, la matriarca se encuentra agotada y sin poder ejercer ningún tipo de poder mientras la acosan las deudas y responsabilidades, y su hija simplemente quiere quitarse de en medio echando la culpa a los otros. Todos estos personajes tienen una culpa moral, y varios de sus amigos también, y por eso Robin Hobb los lleva por un calvario y purgatorio (físico y mental) por cientos y cientos de páginas llenas de giros.

Otro protagonista es un personaje malvado, cínico, repulsivo y fascinante en forma del pirata Kennit, que acaba volviéndose héroe un poco a su pesar. Otro es un marinero con historia oscura que dependía de la rota familia de mercaderes. Otra es la hija desheredada que escapa de casa e intenta conseguir cierta independencia y seguridad en diversos viajes iniciáticos. Y las serpientes, que viajan con un destino que desconocen. Y los barcos.

Los barcos de esta trilogía están vivos. Tienen tallados en su proa una figura humana, están hechos de una madera especial, y tienen una personalidad fuerte que se forja en breves semanas después de cobrar vida. Son detalles que en realidad no alcanzan lo que es magistral de estas páginas: los ambientes, los puertos, los bares, los barcos, las tormentas, los olores y ruidos, la sangre. Que aunque pueda ser verdad que interese qué va a ser de los personajes con tanto problema que tienen, lo mejor son esa multitud de cosas que crean un mundo vivo y palpable. Esto consigue mantenerte pasando páginas sin darte cuenta del tiempo.

El problema es uno que ya ocurría con algún otro libro de Robin Hobb: el libro se desinfla en cuanto se pone en la estantería. Mientras lo lees, ves un mundo fascinante, marinero, con todo tipo de aventuras y sentimientos familiares. Cuando dejas de leerlo piensas en que es un culebrón larguísimo, desproporcionado, que apenas añade nada nuevo al género, que dura unas 700 páginas por volumen ? y con esa letra de microchip japonés con el que suelen deleitarnos desde La Factoría de Ideas ? y que ocupa el espacio de varios buenos libros en la estantería. Quizás es la capacidad de escapismo de los relatos en el mundo sutilmente mágico y medieval de Hobb lo que logra que "Las naves de la locura" sea una lectura tentadora.

Por cierto, enhorabuena por la traducción: Manuel de los Reyes parece comprender a la perfeccion el mundo de Megan Lindholm, o Margaret Ogden, o Robin Hobb.

Carlos Jürschik

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