8 de febrero de 2005

Memoria de lecturas (7)

Con Eduardo Mendoza me ha pasado lo que con algunos otros autores, Lorenzo Silva por poner un ejemplo, te enganchan con alguna obra, en el caso de Mendoza con "El laberinto de las aceitunas" y después, sin darte cuenta llega un momento en el que te has leido casi toda su obra. Una de las pocas novelas suyas que aun que aun no habia leido era su opera prima "La verdad sobre el caso Savolta", así que estas navidades me la autoregalé y de verdad que me ha parecido magnífica. Ahora entiendo el porque decían que esta era la mejor primera novela de un autor español ya que tiene una madurez narrativa y un estilo que deja ya traslucir lo mejor de Mendoza y que engancha al lector desde las primeras lineas sin soltarlo hasta que llega el punto final. Una de las cosas que mas me gusta de Mendoza es su capacidad para crear personajes vivos, además de ponerles unos nombres mágnificos, que logran que el lector empatize con ellos, como ocurre con Javier Miranda, que siendo el narrador de la historía se va enterando de la mayoría de los detalles al tiempo que el lector compartiendo con este las sorpresas y el, en ocasiones, no saber exactamente que es lo que está ocurriendo. Asi mismo Mendoza crea en esta novela una amplia panoplía de personajes secundarios como Domingo Pajarito de Soto, Max el guardaespaldas, Serramadriles el compañero de bufete del protagonista o esa misteriosa María Coral por la que todos nos sentimos irremediablemente atraidos.

El excelente uso de la elípsis que hace el autor, el fino y sutil sentido del humor que destila la novela, así como la telaraña narrativa que entorno al suceso que datítulo a la novela va tejiendo el mismo convierte a esta obra, a mitad de camino entre la novela histórica y la policiáca, en una de las más frescas aportaciones a la literatura española contemporanea.

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