26 de julio de 2005

Memorias de lecturas (50)


Sturgeon es un clásico por derecho propio y lo demuestra con joyas como estos “Cristales Soñadores” que partiendo de elemento totalmente verosímiles va introduciendo poco a poco el elemento fantástico y cuando nos queremos dar cuenta nos encontramos inmersos en un mundo en el que lo extraño camina entre nosotros aunque no seamos capaces de reconocerlo.
La historia de Horty, un niño maltratado por su padrastro y que un día huye de casa tras un ataque de su padrastro, que lo adopto con fines electorales, que le produce la perdida de tres dedos de la manos. En su huida se une a un circo itinerante de monstruos que recorre el país de feria en feria, donde poco a poco descubre las extrañas capacidades de los cristales que forman los ojos de sus juguete favorito. En el fondo podríamos hablar perfectamente de una historia clásica de héroes, con todos los ingredientes habituales, el malvado que intenta conquistar el mundo, y un chico con poderes que se enfrenta a el, pero en manos de Sturgeon esto da mucho de si.

Sturgeon hace gala de sus sensibilidad para adentrarse en ese mundo habitado por “monstruos” pero dotados de una humanidad basada en el amor y en la capacidad de tener sentimientos mas que en el aspecto externo. Y como esa capacidad de amar acaba siendo un arma mucho más poderosa que el odio en la relación con el otro. Todo adornado con una prosa exquisita y eficaz que guía al lector a través de una historia tan emotiva como entretenida y en la que los personajes, sobre todo Horty y Zena son extremadamente creíbles a pesar de su lejanía.

Un clásico imprescindible que se lee de un tirón pero que permanece durante mucho tiempo en la cabeza del lector.

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